Desde el mismo momento que escribia el post Tributo a JOR sabia que tendría que hacer una segunda parte. Sabia que algo me dejaria en el tintero, sabía que habia gente a la que como a mi nos habia pillado su muerte con el pie cambiado (siempre he admirado a aquell@s que son capaces de escribir o hablar de un hecho, con coherencia, el mismo dia que sucede o casi), o que por las razones que fuera no habian publicado nada. Asi que aqui va otro resumen de articulos y post relativos a la muerte de JOR:
Empiezo por este post de
Carmen Montalban que empieza asi su post titulado
El Obituario de Javier Ortiz: "
Mi amigo Javier Ortiz nos ha dejado. Aseguró que moriría escribiendo, y así lo ha hecho. Había instalado su oficina en la habitación del hospital. Como un destello póstumo de su humor negro, ha dejado escrito su propio obituario. Lo tenía redactado desde enero de 2007, desde el día de su cumpleaños, porque no quería que, cuando falleciera ─esta madrugada─, “un gacetillero inútil arruinara su muerte con una necrológica burocrática y de circunstancias”. Lo triste es que me he reído con Javier muchas veces de esta humorada y de otras parecidas y, en cambio, ahora lloro a moco tendido (Javier habría hecho un chiste de esta frase) cada vez que pienso, todavía sin creérmelo del todo, que ya no está aquí para que sigamos riéndonos. Tan trabajador como es… como fue ─aún no me acostumbro a hablar en pasado─ y tan defensor siempre de la lealtad para con los amigos, tendría que haber dejado escrita la elegía para que lamentemos su marcha quienes le queremos… Nosotros ponemos el dolor y las lágrimas."
Concha Martin, escribia un obituario al uso en El Pais titulado "
Javier Ortiz, el hombre multimedia" que empieza asi: "Ha muerto en Madrid el pasado martes, 28 de abril, mi amigo Javier Ortiz, periodista, o periodista asimilado, para ser exactos. No era un reportero al uso, sino más bien unintérprete de la realidad. Un irónico, radical y doliente observador de la política española, muy especialmente de su amada Euskadi. Nació en San Sebastián, hace 61 años, tierra a la que siguió ligado durante toda su vida. Allí perdió a sus padres y, recientemente, al hermano que más quería. Esto último no lo esperaba Javier y le causó un profundo dolor."
Carlos Sanchez en El Confidencial escribió un articulo titulado "
Javier Ortiz, el comunista que contaba chistes malos" del que extracto: "
Reírse de uno mismo, y, por supuesto, de los demás es muy sano. Y aunque a Ortiz eso de estar como un pimpollo le importaba un bledo, lo cierto es que su salud mental rebosaba lozanía e inteligencia. Pero no sólo eso. Se puede ser el número uno en unas oposiciones a notario y ser memo de solemnidad; pero Javier era despierto y, además, un maestro de la ironía y del saber vivir. Hasta el punto de que con una paciencia de orfebre actualizaba periódicamente su propio obituario para ponerlo al día.Probablemente con el único interés de dar la exclusiva. Ya se sabe que los periodistas son capaces de vender su alma al diablo por un ‘scoop’. Y nadie mejor que uno mismo para saber cómo están las cosas por dentro."
Pablo Muñoz, director y alma mater del proyecto Noticias (de Navarra, Gipuzkoa y Alava) escribió este breve texto que reproduzco integramente titulado "
Javier, amigo y colega": "
Esto no se le hace a un amigo. La última vez que hablamos me dijiste que de salud bien, bueno, "que dentro de un orden", o sea, especificaste, "es que estoy algo jodido". Por una vez, echaste balones fuera, habilidad que no te correspondió en toda tu vida porque eras más de al pan, pan. La cosa es que te has muerto por sorpresa, sin hacer más ruido que esa obra maestra del humor negro, el obituario que dejaste escrito en tu blog . Sabes que, después de ese tiempo espeso en el que cada uno tiró por su lado con el baúl de sus agonías colegiales, sus tentaciones revolucionarias, sus fidelidades e infidelidades ideológicas, sabes, decía, que nuestro reencuentro en Bolueta cuando reapareciste como maestro de obras de El Mundo del País Vasco y casi me seduces, sabes, repito, que a partir de entonces mantuvimos una firme amistad, cada uno desde su trinchera informativa. Te tenté, confieso públicamente, te eché el lazo para contar contigo en la aventura del Noticias y me diste la larga cambiada de que estabas ya mayor. ¡Una mierda, mayor! Javier Ortiz , maestro, sólo puedo agradecerte el haber escrito para nuestros periódicos siempre que te lo pedí. Fuiste una firma de lujo, y mira que te lo pagamos mal, me refiero a lo lejos que estuvimos de tu caché. Ha sido un honor, Javier, compartir oficio y complicidad con un rojo de los de antes, un rojo que basaba su ideología en el respeto al adversario y que tuvo la grandiosa habilidad de reírse de sí mismo cuando quizá parecía que se reía de los demás. Pero esto, Javier, no se hace. Digo lo de morirte sin avisar."
El domingo 3 en la contraportada de Gara
Antonio Alvarez Solís escribió en su estilo culto y alambicado "
La muerte de un simbolo": "
No quiso jamás ser nada y en su mano leyeron muchos amantes de la libertad su destino. Por su calidad alcanzó el horizonte solitario destinado a los mejores. Era la razón incontestable y fue víctima de la verdad. Supo vivir con grandeza hasta el final escaso. Tenía una fe apostólica y la transmitía con una cálida sonrisa transeúnte. Para él se había escrito la bienaventuranza de los que tienen hambre y sed de justicia. Andaba lejos del bullicio de la gloria y en compañía de los que sufrían. No vestía galas y, sin embargo, brillaba su presencia. Era gordo y calvo para disimular su aristocracia. Vivió y murió comunista no porque le acosaran las ideas sino porque le dolía el dolor. Exaltaba a los además para soslayar la gloria. A los falsos reyes solamente les pedía que no le quitaran el sol. Convocaba la intimidad cuando sonreía desde la inocencia. Escribía con una pluma mojada en emoción y consuelo. En su alma vivían los demás con holgura confortable mientras a él le quedaba solamente un rincón para el sueño. Jamás agravió por remontar su propia estatura. Su inteligencia era de arroyo plácido. Fue combatido sin que la queja revelara la injusticia a que le sometían. Aceptó su destino porque lo había elegido sin ninguna duda. Decía que no creía en Dios por no presumir de amistad tan importante. Escribió porque era su forma de respirar con armonía. Jamás creyó en la perfección y eso le hizo noble. Vivió en el seno del humor porque creía en la ética. Era más bien bajo por no estorbar a los imbéciles. Cuando le precipitaron desde la montaña profesional pensaba en el grato prado último donde vivir consigo mismo. Fue santo patrón de los perdedores. Nunca reclamó nada porque ya lo poseía. Entró en el horno de los Macabeos para librarse del bárbaro frío exterior. Denunció áticamente a los poderosos. Y combatió hasta el final por la justicia. Se llamaba Javier Ortiz. Simplemente."
En el mismo periodico en la hemeroteca (los domingos en la sección de opinión publican articulos recogidos de otros medios en los que habitualmente, de tanto en tanto, solía estar alguno de Javier Ortiz) y entiendo que como homenaje, se publicaba su ultimo,
Tres tristes tercios.
Juan García Ballesteros escribía en La Republica un articulo titulado "
A Javier Ortiz, un hombre bueno y necesario" del que extracto: "
Su militancia comunista y su lucha antifranquista lo llevaron a la cárcel y al exilio. ¡Nunca se vendió! Siempre fue fiel a sus convicciones políticas que llevó a la esfera personal y profesional ¡Qué gran ejemplo nos has dejado! Recordando a Alberti, se ha marchado un jinete del pueblo. Un profesional coherente y honesto que desde su caballo periodístico y planteamiento íntegro e insobornable de izquierdas, con su pluma clara y crítica, siempre luchó por intentar enterrar en el mar, por apartar de la vida pública política y social a tantos indeseables que bajo el paraguas de “elegido democráticamente”, cometieron las más viles fechorías, desde crímenes de estado, hasta enriquecimiento personal, fraude, guerras injustas, atentados gravísimos contra el medio ambiente, manejo de la economía a favor de los poderosos o privación de derechos civiles a ciudadanos libres."
Jose Saramago en su blog empieza asi su articulo titulado"
Javier Ortiz": "
Uno más que se ha ido. Cuando las circunstancias me trajeron a esta isla africana para vivir en ella largas temporadas, alternadas con otras en Lisboa, no tardé mucho en conocer, a través de Pilar, a algunos periodistas que me impresionaron por serlo de un modo bastante diferente de aquel o de aquellos a que estaba habituado en mi país. Eran éstos Manuel Vincent, Raúl del Pozo, Juan José Millás y Javier Ortiz. Alta calidad literaria, fina argucia de espirito, sentido de humor en altísimo grado, he ahí lo que los caracterizaba y todavía los caracteriza a todos, excepto a Javier Ortiz, que acaba de morir. De los cuatro, Javier siempre fue el más políticamente activo. Hombre de izquierda que nunca ocultó o suavizó sus ideas, consiguió el prodigio de mantener la más firme de las posturas ideológicas cuando, siendo aún periodista en El Mundo, fue el único que contrarió, sin ninguna concesión oportunista, la deriva derechista de un periódico que su director, Pedro J. Ramírez, hizo caer en los amorosos brazos de José María Aznar. Ahora ha muerto, no habrá respuesta a la pregunta que regularmente hacíamos: “¿Que dirá de esto Javier Ortiz?”."
Como anecdota el articulo de
Xabi Larrañaga, el único que he encontrado en Euskera y que en Deia titulaba "
Goian Bego" (algo asi como descanse en paz que textualmente sería "Esté arriba").
En el mismo periodico
Carmen Torres Ripa titulaba "
La última carta": "
Querido Javier: Pues ya ves, esta carta la leerás desde Jamaica. A los periodistas nos gusta escribir cartas póstumas a famosos escritores que no hemos conocido nunca. Hacemos literatura de sus frases, sus libros, sus intimidades… Y normalmente hemos sacado una cita periodística suya de un almanaque, letras sueltas que suenan bien, y, con pedantería, nos convertimos en lectores de cabecera del famoso del día. Y la verdad, esa verdad desnuda, es que de su intimidad carecemos de conocimiento suficiente para tener pena por su muerte. Pero escribimos pomposamente. Y cuando leemos lo escrito nos sentimos contentos -algunas veces- del resultado. Al fin nuestro deseo era escribir otro artículo y que alguien -menos siempre de los que esperamos- nos dijera: qué bonito. Pero ya ves, Javier, hoy es distinto. Cuando me he despertado tú ya te habías ido de viaje. Te habías despedido tantas veces que casi no me ha sorprendido. Creo que estabas cansado de vivir viviendo. Cansado de escribir escribiendo y cansado de soñar soñando con Jamaica, una isla que nunca conociste y a la que esperabas llegar algún día. Para ti Jamaica era el más allá. La sorpresa de escapar a un paraíso con sabor a mar y rumor de palmeras. Un deseo más real que un cielo con nubes de algodón y niños gorditos con alas. Quien lea, si lee -ya sabes que normalmente pocos pasan de la línea diez- creerá que éramos amigos del alma. No sé qué concepto tienen los demás de la amistad, pero tú decías que eras capaz de encontrar cien amigos capaces de salvarte la vida si tú les llamases. Pienso que me harás un hueco en esa enumeración fantasma que nunca pudiste hacer. En fin, ya no compartiremos página de vez en cuando en DEIA, ni volveremos al Maider con mi hija Verónica, ni vagaremos por Bilbao otra noche lluviosa de invierno buscando un sitio para tomar la última caña. "Te debo una cena", te dije en el Dómine, después de una cuenta más alta que lo previsto. Y con tus ojillos melancólicos y traviesos dijiste un "de acuerdo" que, ahora que lo recuerdo, sonaba a "adiós"."
También Rafael Reig (al que descubrí gracias a que compartia espacio con JOR en Público) escribia en su Carta con respuesta un articulo titulado "Nuestro Melquiades", empezaba asi: ""Echaré de menos tu ironía, tu sarcasmo, tu sentido común, tu sencillez y los finales de tus escritos. Esa última frase, concisa y directa que a veces sólo tenía dos palabras, con la que entrabas a matar. Sólo los que te leíamos siempre sabemos de qué hablo. Gracias por todo, compañero. Agur Javier." MARINA PÉREZ LEZAOLA SANTANDER
El martes me llamó Marco Schwartz con la tristísima noticia. Conocí a Javier en la destartalada redacción de Público antes de la salida del periódico: Javier era un hombre muy generoso y perdió el tiempo dándome consejos. Siempre me llamó “chaval”, por puro cariño y a despecho de mis canas. Tenía la virtud de convertir las ideas en cosas, encontrando el ejemplo exacto que las hacía evidentes, como si pensara con las manos: lo que escribía se podía tocar y apretar en un puño. Con Marco, que es barranquillero, nos acordamos de Macondo, cuando el pueblo era tan reciente que aún no había ni un solo muerto ni cementerio. Como en este periódico.
"
Por último, Javier Vizcaino homenajeaba a JOR en su espacio Mas Que Palabras de Radio Euskadi a JOR el pasado Domingo. Aqui teneis el audio de esos 3/4 de hora capaces de arrancar sonrisillas y lagrimillas varias, donde se pueden escuchar anecdotas y especialmente su voz.
Su recuerdo seguirá con nosotros. Sin ir mas lejos, el mismo martes que moria JOR me acordé de el viendo el partido de champions del Barça. Al comentarista de turno se le antojó que Marquez debia tener un "rompimiento de ligamento" (sic). Pensé, Javier le hincaría el diente mañana mismo. O este fin de semana cuando en una conversación con mis dos sociologos de cabecera (los pobres han sido alumnos de Arzallus y del inefable Javier Elzo) sacaba a pasear el "Cui Prodest", no recuerdo referido a que pero si que lo empece a usar copiandolo de algún escrito de JOR.
Y asi, con su recuerdo vivo y presente.