El primero, en Carta con respuesta, el espacio diario de Rafael Reig (una de las razones para leer Público), una titulada Sólo a estudiantes, donde Reig pone el dedo en la llaga:
Deseo que se exija el cese inmediato del director general de la Policía Autonómica, Rafael Olmos, y de los responsables de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra tras las agresiones deliberadas a los profesionales que cubrían las cargas policiales. Los mossos distinguieron perfectamente entre quienes se manifestaban y quienes ejercían su profesión, ya que algunos reporteros gráficos lucían visiblemente el brazalete de identificación. Aún así, les golpearon contundentemente en las piernas y en el pecho para que no pudiesen tomar imágenes, vulnerando, una vez más, el derecho a la información. También lamento profundamente que un niño de 10 años, que paseaba junto a su familia, recibiese, a golpes de porra, la ira incontrolada de una Policía autonómica que nos hace cuestionar su labor y profesionalidad.
JOSEP GARCÍA BLANCO MANLLEU (BARCELONA)
No es la única carta que he leído con protestas porque la Policía les atizaba… ¡a los periodistas! Ah, y a un niño también. Ganas dan de preguntar: ¿es que, mientras le aticen “sólo” a los estudiantes, no hay problema? Claro, hombre, la barbarie policial y la represión a hostia limpia de una protesta legítima son lo más natural, cómo no: el derecho a protestar se merece un porrazo, lo que es sagrado es el derecho a la información. El tal Olmos, como un prestidigitador, ha dicho que asume la responsabilidad, pero que, de dimitir, ¡naranjas! También muy lógico, claro.
También cuestiono yo, por otro lado, “la labor y profesionalidad” de muchos periodistas. “La protesta contra Bolonia degenera en violencia” han titulado en varios medios. Cuando en la prensa había algo menos de docilidad al poder y mucha más vergüenza, el titular indudable hubiera sido: “La carga policial degenera en violencia”. Porque sin duda la violencia la ha causado la Policía (y su responsable, el señor Olmos), no los estudiantes.
Va a haber que acostumbrarse a esta nueva lógica: pegar a estudiantes está fenomenal (si no hay periodistas y/o niños, como escribiría alguno); asumir la responsabilidad, ¡qué tendrá que ver con dimitir!; y la brutalidad policial es culpa de las víctimas. Es la lógica de Bolonia y, como dicen los del PSOE, el que esté contra Bolonia es que es un ignorante.
El mismo día y en el mismo periodico, Francisco Fernandez Buey, Catedratico de Filosofia Política en la universidad Pompeu Fabra publicaba un articulo titulado ¿De qué Plan Bolonia Hablamos?. Un extracto:Lo peor que puede pasar ahora es que las autoridades se enroquen en su castillo considerando que los críticos, estudiantes y profesores, están desinformados o simplemente tienen ganas de armar lío. Pues esto genera la conocida espiral que lleva directamente al callejón sin salida. Es lo que se está viendo ya en la Universidad Pompeu Fabra, donde las autoridades han hecho entrar cuatro veces a la fuerza pública en dos semanas para desalojar a los protestantes, que, me consta, son en su mayoría personas adultas, informadas, dialogantes y con un sentido del humor que otros quisieran para sí.
Otro pésimo síntoma de este enrocarse es que, ante la brutal intervención de la policía en la universidad de Barcelona y en las calles el día 18, las autoridades académicas (y con ellas los dirigentes políticos) parecen estar dando más crédito a las acusaciones de los responsables de la violencia que a las quejas de los representantes de las asambleas estudiantiles, de los estudiantes agredidos y de los profesores que hemos sido testigos directos de esta brutalidad.
Me temo que hay al menos cuatro cosas que las autoridades universitarias no quieren ver:
La defensa que están haciendo de la autonomía de las universidades resulta poco creíble cuando, por una parte, se refuerza de hecho el vínculo mercantil de dependencia respecto de las empresas (sin discutir pormenorizadamente la relación) y, por otra, se solicita de la autoridad política la presencia en los campus de las fuerzas del orden para cortar de raíz toda manifestación crítica. Eso va contra una ley no escrita pero consuetudinaria. Y sólo puede traer malestar.
No se puede empezar diciendo que el Proceso de Bolonia tiene que hacerse a coste cero y luego gastar el dinero que se está gastando en publicidad. Un cambio estructural y metodológico, que implica más y mejor formación pedagógica del profesorado y más dedicación, no puede hacerse sin coste. Esto lo saben estudiantes, profesores y personal de la administración.

2 comentarios:
Odio cada vez más Facebook ¿te has dado cuenta de que cuando te saca el post allí no enlaza aquí? O al menos yo no he encontrado el link, mira que estoy ahí pero esa mierda trata de encerrar internet entre cuatro paredes cuando la red es rebotar y rebotar...contra el infinito
Si...
La verdad que no controlo mucho aquello y lo uso lo justo.
un abrazo Luis!
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